Los primeros ensayos de reprogramación celular podrían aplicarse en enfermedades hematológicas o diabetes tipo I

Los primeros ensayos clínicos de reprogramación celular podrían aplicarse en enfermedades hematológicas o en la diabetes tipo I, según se ha puesto de manifiesto en la primera jornada de análisis y puesta al día sobre reprogramación celular organizada por la Red de Terapia Celular (Red Tercel) del Instituto de Salud Carlos III, organismo dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.


Más de una decena de grupos de investigación españoles tienen en marcha diferentes estudios básicos sobre el conocimiento y aplicación de las células madre pluripotentes inducidas (iPS), aunque han dejado patente que queda un largo camino por recorrer hasta llegar a los ensayos clínicos con este tipo de células

Las iPS son células adultas reprogramadas para comportarse como células madre embrionarias. Su descubrimiento abrió un nuevo campo a la medicina regenerativa y palió gran parte del dilema ético que supone la utilización de células madre embrionarias en la investigación. Pero al igual que ocurre con las embrionarias, la ciencia aún no ha resuelto la capacidad teratogénica de las iPS cuya aplicación, por ahora, llevan implícito el desarrollo de tumores.

Hace poco más de dos años y medio, en el año 2007, que las iPS humanas aparecieron en el panorama científico gracias a la publicación de dos trabajos liderados por equipos estadounidenses y japoneses. Hasta entonces, la única forma de que una célula adulta retrocediera hasta convertirse en célula madre embrionaria y ser así capaz de transformarse en cualquier célula -nerviosa, hepática, hematológica- era a través de complejos experimentos de clonación, como los de la oveja Dolly, que no habían tenido éxito en humanos.

Actualmente, los investigadores siguen sin entender con detalle en qué consiste el fenómeno de la reprogramación, qué sucede y cómo y si se puede controlar. También existe una gran expectación por verificar de forma definitiva si la reprogramación conseguida mediante la técnica de Yamanaka es realmente una reprogramación completa, es decir, si las células iPS son exactamente equivalentes a las células madre embrionarias.

“Hay ciertos indicios de que las células iPS podrían conservar una cierta memoria dependiendo de la célula de origen, lo cuál indicaría que la reprogramación no es completa”, ha explicado Ángel Raya, responsable del Grupo de Control de la Potencia de Células Madre del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC).

Por el momento, los investigadores no se atreven a aventurar los años que tardará la puesta en marcha de un ensayo clínico con células iPS pero apuntan que el período no será inferior a 10 o 12 años, porque antes de plantear cualquier iniciativa en este sentido hay que tener resuelto el problema de la bioseguridad.

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